Crema de zanahoria al jengibre

crema de zanahoria y jengibre

Me fascina la relación entre colores y sabores, y cómo mi gusto cambia con el curso del año.
El naranja denso y profundo de la calabaza, que ha acompañado las estaciones frías, deja paso a este otro naranja más fresco de las zanahorias de primavera. Los frutos que nos alimentan se vuelven más claros, bajo el efecto de la luz larga y suave de la estación.
Esta crema es una versión oriental, pero para quienes sean reacios a las especias, doy más abajo una versión más mediterránea.
La vitamina A de los vegetales de color naranja-amarillo es liposoluble, esto es, necesita de una grasa para poder asimilarla, y a su vez ayudan a metabolizar los lípidos: un aceite de oliva en crudo, un lácteo, una proteína animal que no sea magra…; por eso en la cocina clásica son la base de muchos guisos de carne.
El jengibre aporta calor para las temperaturas variables de  este tiempo, tan propenso a resfriados. La cúrcuma, de un intenso color amarillo, es un antioxidante natural muy potente. Yo lo utilizo en lugar de otros colorantes sintéticos, allá donde el azafrán no alcanza (en la paella, por ejemplo).

Ingredientes:
Para la crema: 3 cebollas de Figueras medianas, 1 cucharada de cúrcuma, 2 cm de jengibre fresco rallado (o 1 cucharada de seco molido), 1/4 de pimienta blanca molida, aceite de oliva suave, sal y 1 kg de zanahoriascilantro fresco.
Para la salsa de yogur: 2 yogures griegos, sal, pimienta blanca y 1 puñado de cilantro fresco.

Preparación:
De la crema: sofreír la cebolla en juliana, a fuego suave; cuando esté pochada, añadir las especias, y dejar sofreír un poco más hasta que saquen su aroma.
Añadir las zanahorias troceadas finas, rehogarlas, y cubrir justo con agua.
Tras unos 15 o 20 minutos de hervir, añadir la sal y un puñado de cilantro fresco picado, dejar 5 minutos más, retirar del fuego y triturar bien fino.
De la salsa de yogur: Batir el yogur con sal y pimienta, y un buen puñado de cilantro fresco picado.
Se sirve, como en la foto, con unas cucharadas de yogur encima, y sésamo negro (u otras semillas). También es un buen momento para añadir germinados.

La versión mediterránea se ahorra las especias, y le añade orégano o mejorana; se puede completar con trocitos de mozzarella fresco, o parmesano en escamas, más alguna hierba o germinado: menta y albahaca, brotes de alfalfa

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